
En el lenguaje de la motivación, tener sueños y visiones es algo muy común, pero el hecho de que sea común, no significa que se explique de la mejor manera o que cada persona sepa como aplicarlo en la vida.
Si las personas no hacen vida los principios que comparten, se convierten en un orador o motivador más, pero si logran despertar en otros lo mejor que hay dentro y sobre todo lograr que apliquen los conceptos que enseñan, entonces un cambio muy valioso ha nacido en cada persona.
Movido bajo este pensamiento: “El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”, ahora te pregunto:
¿Te has puesto a pensar si tu vida es lo que debe de ser?
Tanto el autor de este artículo como Yo, hemos encontrado personas que no saben quienes son o en quien se pueden convertir.
Como seres humanos, estamos dotados de un espíritu que evoluciona constantemente; pero pocas personas lo saben o lo utilizan. Al referirnos a un espíritu, lo ubicamos como una fuerza interior que no es posible ver como tal pero si sus frutos.
Si logras mantener una evolución en tu vida, has ingresado al camino del progreso y la prosperidad.
Cada uno de nosotros guarda en el corazón el sueño de ser mejor, de tener un estilo de vida adecuado y honroso o de emprender un negocio. Tener un sueño no significa que se realicen las cosas.
El hecho de que tengamos la capacidad de tener un sueño nos indica que somos distintos a un alto porcentaje de la población de este mundo, porque hay quienes se limitan a sobrevivir y dejarse llevar por las situaciones o circunstancias de la vida.
El sueño es un deseo del ser humano, pero no deja de ser algo abstracto e intangible porque muchas personas solo esperan que se haga realidad sin un compromiso REAL. Como dijo cierto personaje llamado Hector Tassinari: "Dios no te hubiera dado la capacidad de soñar sin darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad."
El mundo de hoy y el ritmo de vida demanda de nosotros a ser personas con visión, pero tener una visión es muy diferente a tener un sueño. Tener una visión, es tener la capacidad de ver lo imposible y además encontrar una compromiso en nuestra vida para alcanzarlo.
Es increíble como todos los networkers a veces pensamos lo mismo, ¿por qué? por ejemplo, desde hace mucho tiempo me gustaron los retos, los imposibles, incluso ahora por que tengo que ver más allá de mis sueños y hacerlo realidad aunque parezca solo en mis sueños algo fantasioso que no se pueda cumplir, me gusta luchar por aquello que no sé como realizarlo y que demanda de mi total atención, creatividad, fuerza e inteligencia para lograr aquello que aparentemente es difícil, solo así me puedo demostrar una y otra vez que las cosas dejan de ser imposibles cuando me comprometo y actúo a favor de convertir aquello en posible. ¿No te pasa lo mismo a ti? Si no es así tenlo por seguro que te pasará.

Hoy en día tener una visión provoca en los equipos de trabajo que estos sean inspirados por el líder, tener una visión implica que estemos comprometidos con nuestro futuro y que prácticamente obtengamos una ayuda divina que nos muestra un propósito a realizar en esta vida.
Como personas visionarias debemos de utilizar esta ventaja competitiva para triunfar en estos tiempos difíciles, una visión te llena de esperanza el corazón, una visión te hace levantarte cada mañana y accionar los pasos necesarios para verla hecha realidad y para ello te recomiendo este gran e importante paso que diferencia a la visión del sueño:
Planificación
Cuando logramos concebir una visión, podemos ver la meta final en nuestros corazones pero esto necesita que accionemos desde ya con una planificación para llegar ahí.
Fallar en prepararse hoy es prepararse para fallar mañana.
Sino te prepararas para la visión, la visión jamás llegará a cumplirse porque las visiones se desarrollan en los corazones decididos, combativos y enfocados en las acciones del día a día.
¡Los sueños se cumplen algún día!
En la visión se trabaja todos los días, cada día que pasa avanzamos hacia ese objetivo, cada lectura ayuda a tu mente a renovarse y retomar las fuerzas necesarias para moverte como viendo al invisible.
Cuando estamos entregados en cuerpo, espíritu, alma y corazón no hay visión que no se concrete porque tienen toda la entrega de una persona.
Camina cada día hacia tu visión, espera la ayuda del destino, de la vida y de Dios.
Recuerda que existen 2 tipos de personas: los que sueñan y los que visionan y la vida siempre le llena de recompensas a aquellas personas que mantienen una visión y que saben a donde van.
Encuentra la visión de tu vida, planifica y por favor acciona cada día para llegar ahí.
Fuente: MynorGO!